Reflexiones sobre Propiedad Intelectual y Piratería
No es la intención de este post detenerme en grandes reflexiones o desarrollos sobre Aspectos Legales del Copyright -algo que he hecho en el pasado, y de lo que habrá oportunidad en el corto plazo- sino sobre un aspecto, más bien sociológico, que ocupa mi mente hace algunos años.
No es nuevo que, desde el punto de vista legal, la Piratería de contenidos protegidos por Derechos de Autor es delito en Argentina – la Ley de Propiedad Intelectual los equipara a la Estafa de Código Penal, con la misma pena- y en la mayoría de los países occidentales. Desde hace unos años en los Congresos de Derecho Informático, o de Propiedad Intelectual se está revirtiendo la tendencia predominante, pero todavía existen muchas voces que plantean a la piratería como un comportamiento contracultural que debe ser reorientado por el Derecho.
Lógicamente, esta visión no concuerda con la mía. A mi juicio el derecho debe acompañar a patrones culturales que están cambiando, pero no quiero ser reiterativo con esto.
Sólo celebro la visión de Serrat y Sabina. Los dejo con ellos:
19 Septiembre, 2010 - 19:40
La gente cada vez paga menos por intermediarios. No lo hace en la religión, ni en la política ¿por qué habría de hacerlo en la música?
La misma gente que se baja la discografía de un artista de taringa después se gasta plata en entradas y pasajes para ir a verlos.
Copiar cds no genera valor agregado hoy. Entonces las discográficas son económicamente distorsivas.
Bueno post! saludos!!
20 Septiembre, 2010 - 19:01
Couldn’t agree more!
21 Septiembre, 2010 - 1:42
La cultura, y el acceso indiscriminado a ella es un derecho de jeraraquía constitucional.
Mucho más valorable que el interés de grandes empresas o de especuladores.
Así esos especuladores sean grandes organizaciones de piratería o empresas discográficas.
Lo que tengo en claro es eso. Castigar al pirata, no a la “piratería”, permitirá diferenciar la responsabilidad del que copia para regalar, del que copia para vender en la calle y ganarse el pan, y del que copia para armar una asociación ilícita organizada con fines de conculcar los derechos intelectuales. (Y explotar a los vendedores callejeros).
Concuerdo con lo antedicho sobre los intermediarios, cada vez menos útiles en un mundo donde la información está disponible para todos apenas es creada.
Sobre lo demás, mucho no sé. Quizá el valor patrimonial de las obras no era tan alto como creímos y el valor moral sí…
Como artista lo digo…muchos vivirían bien cobrando menos un cd o un libro, sin el intermediario. Y la cultura se difundiría mejor.
buen post querido amigo!